Los herederos de Paul Allen, dueño de la franquicia y fallecido en 2018, cumplen con lo establecido en el testamento e iniciaron el proceso formal de venta de los Seahawks para “destinar todos los ingresos de la herencia a la filantropía”; de acuerdo con Forbes, el equipo de Seattle tenía un valor de mercado estimado de 6.700 millones de dólares, previo a la conquista de su segundo título en su historia.


