A su llegada a Cancún, encontró un campo sin césped, por el que deambulaban perros callejeros. Antes de cada partido, los jugadores tenían que remover piedras, recoger vidrios rotos y botellas.
A su llegada a Cancún, encontró un campo sin césped, por el que deambulaban perros callejeros. Antes de cada partido, los jugadores tenían que remover piedras, recoger vidrios rotos y botellas.