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Cinco potencias, un mismo destino: la inversión manufacturera apuesta por México

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Mientras las empresas reorganizan sus cadenas globales de suministro , México consiguió algo que pocos países pueden presumir: aparecer entre los principales destinos de inversión manufacturera de los cinco mayores inversionistas del mundo: Estados Unidos, Unión Europea, Japón, China y Corea del Sur.

El dato proviene del World Investment Report 2026 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y revela que el país no solo conservó su lugar en los principales flujos de capital industrial, sino que además ganó terreno entre inversionistas asiáticos que hace apenas unos años dirigían sus nuevos proyectos hacia otros mercados. Más que una fotografía de dónde están las fábricas actuales, el análisis muestra hacia dónde están viajando las nuevas inversiones manufactureras , un indicador que permite anticipar cómo se están rediseñando las cadenas globales de producción. La comparación entre los periodos 2015-2019 y 2021-2025 deja una conclusión clara: México es uno de los pocos países que logra mantenerse o avanzar en los mapas de inversión de las principales economías del mundo , en un momento en que las empresas buscan producir con mayor resiliencia frente a la incertidumbre comercial y geopolítica.

Asia impulsa Con
Estados Unidos , México conservó el
cuarto lugar entre los principales destinos de inversión manufacturera. Aunque
India desplazó a
China como el tercer receptor más importante del capital estadounidense, México mantuvo su posición, una señal de que la integración productiva de Norteamérica sigue siendo uno de los activos más valiosos para las empresas. El cambio más llamativo ocurrió con
China , ya que entre
2015 y 2019 , México ni siquiera aparecía entre los cinco principales destinos manufactureros del gigante asiático. Cinco años después, escaló hasta la
tercera posición , solo por detrás de
Kazajistán y
Vietnam , mientras
Filipinas salió del grupo de países preferidos por las empresas chinas. La historia se repite con
Corea del Sur . En el periodo más reciente, México ingresó por primera vez al grupo de los cinco principales destinos manufactureros para las empresas surcoreanas, junto con
Estados Unidos, Vietnam, Australia e India , sustituyendo a China dentro del ranking. Con
Japón , el país permaneció entre las plataformas manufactureras más relevantes, aunque Vietnam ganó posiciones. En el caso de la
Unión Europea , México también conservó un lugar entre los cinco destinos preferidos para nuevas inversiones industriales, mientras
India reemplazó a
Rusia dentro del grupo de economías más atractivas para el bloque europeo. El resultado refleja un cambio profundo en la forma en que las grandes economías distribuyen sus nuevas inversiones. Ya no existe un solo centro manufacturero dominante. Cada inversionista reorganiza sus redes productivas con estrategias distintas. Para la
UNCTAD , las redes manufactureras mundiales “se están desplazando a distintas velocidades”, dependiendo del origen del capital, los sectores industriales y las prioridades comerciales de cada país.

Más que nearshoring Ese atractivo ya tiene un reflejo tangible en la presencia de empresas internacionales instaladas en México. Desde
Estados Unidos operan compañías como
General Motors ,
GE Aerospace y
Whirlpool . La
Unión Europea participa con fabricantes como
Volkswagen ,
Siemens y
Michelin .
Japón mantiene una fuerte presencia mediante
Toyota ,
Nissan y
Denso .
Corea del Sur produce desde México con empresas como
Samsung ,
LG y
Hyundai Mobis , mientras
China ha fortalecido su presencia con firmas como
Hisense ,
Lenovo y
Sanhua . En conjunto, estas compañías fabrican vehículos, autopartes, componentes aeroespaciales, electrodomésticos, equipo eléctrico y productos electrónicos que abastecen tanto al mercado de
Norteamérica como a otros destinos internacionales. Las cifras de la
Secretaría de Economía muestran la magnitud de ese flujo de capital. Entre
2021 y 2025 ,
Estados Unidos invirtió
79,429 millones de dólares en México. Los
27 países de la Unión Europea canalizaron
37,361 millones , encabezados por
España , con
13,553 millones , y
Alemania , con
8,929 millones . Durante el mismo periodo,
Japón aportó
12,985 millones de dólares ;
Corea del Sur ,
3,898 millones , y
China ,
2,463 millones . Para
Sergio Contreras , presidente del
Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce) , el hecho de que
92% de las exportaciones mexicanas corresponda a manufacturas confirma la fortaleza industrial que ha construido el país. “
Uno no puede estar exportando si no exporta calidad “, afirmó. El dirigente explicó que competir en los mercados internacionales exige innovación permanente, procesos productivos con altos estándares, cumplimiento de tiempos de entrega y la capacidad de superar retos logísticos, aduaneros y regulatorios para responder a las exigencias de clientes alrededor del mundo. Sin embargo, la
UNCTAD advierte que el auge manufacturero no debe interpretarse únicamente como un fenómeno de
nearshoring . Uno de los hallazgos más relevantes es que
la cercanía geográfica no constituye, por sí sola, el principal motor de las nuevas inversiones manufactureras . Salvo el caso de Estados Unidos, que aumentó parte de sus inversiones dentro de Norteamérica, la mayoría de las grandes economías no ha incrementado sistemáticamente sus proyectos hacia países vecinos. En cambio, las empresas valoran cada vez más factores como la
estabilidad regulatoria , la compatibilidad de las políticas públicas, la certeza sobre el acceso a los mercados internacionales y la capacidad de cada país para enfrentar riesgos derivados de aranceles o conflictos geopolíticos. La pandemia inició el proceso de fortalecimiento de las cadenas de suministro, pero las disputas comerciales y la creciente rivalidad entre potencias aceleraron una nueva etapa. Las inversiones buscan no solo producir a menor costo, sino garantizar continuidad operativa y acceso estable a los mercados. Aun así, la organización subraya que esta transformación ocurre de manera gradual. No se trata de una migración masiva de fábricas, sino de una redistribución de
nuevos proyectos manufactureros conforme las empresas ajustan sus redes de producción. El reto para
México apenas comienza. Atraer inversiones es un paso importante, pero no suficiente para elevar el desarrollo industrial. Si las nuevas plantas continúan dependiendo de insumos importados, tecnología desarrollada en otros países y actividades de mayor valor agregado realizadas en el exterior, el impacto económico será limitado.

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