La aprobación en el Senado de la República de la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales fue presentada por el oficialismo como un logro histórico. Sin embargo, voces como la de la diputada federal de Movimiento Ciudadano, Patricia Mercado, advierten que, sin establecer de manera explícita dos días obligatorios de descanso, la reforma podría quedarse a medias.
En entrevista, la legisladora reconoció que se trata de “una conquista” para las y los trabajadores, pero subrayó que el dictamen aprobado no define en la Constitución un esquema claro de cinco días laborales de ocho horas con dos días de descanso.
“Si ese punto no queda definido, puede mantenerse el esquema de seis días”, alertó.
¿Qué aprobó el Senado?
El Senado avaló la disminución de la jornada semanal de 48 a 40 horas, con una implementación gradual hasta 2030 y con la garantía de mantener el salario íntegro.
Desde la tribuna, se defendió que la medida responde a una demanda histórica y que no implicará reducción de ingresos para las y los trabajadores.
No obstante, el dictamen no establece con claridad que la jornada se distribuya en cinco días con dos descansos obligatorios, lo que ha encendido el debate.
Para Mercado, el riesgo radica en que, sin una redacción precisa, las empresas puedan mantener jornadas de seis días, ajustando el pago de horas extras.
Actualmente, después de cierto límite, las horas adicionales deben pagarse al triple. Con el nuevo esquema, podrían pagarse al doble, lo que según la diputada abre la puerta a que, en la práctica, se mantengan jornadas similares a las actuales.
“Los seis días con solo uno de descanso implican que no hay una verdadera recuperación”, explicó. “El segundo día es el que realmente permite recuperar la fuerza de trabajo”.
La legisladora añadió que, en muchos casos, el único día de descanso se destina a tareas domésticas y preparación para la siguiente semana laboral, particularmente en el caso de las mujeres.
Más allá de la discusión técnica, Mercado sostuvo que el debate es de salud pública y productividad.
Recordó que la Organización Internacional del Trabajo ha recomendado desde hace años una jornada de 40 horas, y que la evidencia internacional muestra que jornadas más cortas no reducen la productividad; por el contrario, pueden incrementarla.
Países como Brasil, Chile y Colombia han avanzado en la reducción de sus jornadas laborales, mientras que México se mantiene entre las economías con más horas trabajadas.
“Los países que tienen jornadas más reducidas son más productivos que nosotros. No hay ningún dato que diga que trabajar más horas genera más productividad”, afirmó.
Un elemento poco considerado en la discusión es el tiempo de traslado. En zonas metropolitanas, millones de personas invierten entre una y dos horas para llegar a su trabajo y el mismo tiempo para regresar a casa.
Ese tiempo no forma parte de la jornada laboral, pero sí impacta en la calidad de vida y en el descanso efectivo.
Mercado habló de una “justicia de tiempo” y de la necesidad de reconocer que muchas familias son “pobres de tiempo”, aun cuando mantengan jornadas formales.
La implementación escalonada hasta 2030 busca dar margen a las empresas para reorganizar turnos y procesos. El ajuste podría implicar nuevas contrataciones o modificaciones en el pago de horas extras.
Sin embargo, la diputada consideró que mantener jornadas extensas no ha resuelto los problemas estructurales del país, como el bajo crecimiento económico o la informalidad, que ronda el 55% de la población trabajadora.
“Estamos cargando la ineficiencia diciendo que trabajen más horas. Y no hemos crecido”, sostuvo.
La reforma pasará ahora a la Cámara de Diputados, donde se prevé su aprobación. No obstante, la discusión sobre los dos días obligatorios de descanso podría continuar.
Para Mercado, la reducción a 40 horas es un paso significativo impulsado por la movilización, especialmente de trabajadores jóvenes. Pero insistió en que el debate no debe cerrarse.
“Hay que seguir adelante planteando los dos días de descanso en la Constitución”, concluyó.
Lo que debe saber si es trabajador o empleador
- La propuesta reduce la jornada semanal a 40 horas sin disminuir el salario.
- La implementación sería gradual hasta 2030.
- No está garantizado en el texto constitucional el esquema de cinco días laborales con dos de descanso.
- Aún debe ser aprobada por la Cámara de Diputados.
- Requerirá adecuaciones en centros de trabajo y reglamentos internos.
La discusión no solo gira en torno al número de horas, sino a la forma en que se distribuye el tiempo entre trabajo y vida personal. En el Congreso se debate una reforma histórica; en la calle, millones de trabajadores esperan que esa transformación sea completa.


